—Vivo sola, puedo vivir donde sea. Esa casa me trae malos recuerdos, me incomoda —dije deliberadamente con dureza, expresando total desprecio por la villa.
Aunque en realidad, todo en esa villa lo había elegido y decorado yo misma, en realidad me encantaba.
Pero ahora nada era más importante que el brazalete de perlas de mi madre.
—Bien, ¿cuánto quieres?
—800,000.
En realidad, debería descontarse la depreciación de la decoración y los muebles, pero no quería ser tan justa. Él me había traicionad