—Abuela, entiendo su preocupación. Es lo mismo que me preocupa a mí y por eso no le he dado una respuesta —respondí, mientras recordaba los consejos de Lucas.
Él me decía que fuera más egoísta, que así sería más feliz.
Pero cambiar la personalidad es muy difícil.
En mi familia, o son extremadamente descarados como Mariano, o son excesivamente bondadosos como mi abuela.
Quisiera disfrutar del momento presente sin preocuparme, pero temo lastimar a quien me valora tanto.
Eso me perseguiría toda la