Quise decir que no era necesario, pero Lucas ya había asentido: —Proceda.
Lo miré y él me dijo sin rodeos: —¿Acaso sabes más que el médico?
Me quedé callada.
Su rostro mantenía un aire de autoridad, muy diferente a su habitual semblante cálido. No sabía si seguía molesto por lo de la mañana o si estaba enfadado por mi lesión.
Me dejé llevar por la enfermera para la resonancia magnética.
Cuando recibimos el informe, los resultados fueron peor de lo que imaginaba.
—Edema de médula ósea en la rótul