―Bien, de acuerdo ―cuando iba a colgar después de decir esto, se me ocurrió algo más―. ¿Quieres que almorcemos juntos mañana?
―Me parece bien.
Mi corazón estalló de alegría, pero me forcé a mantener la calma. ―Entonces nos vemos mañana.
―Hasta mañana.
Después de colgar, me quedé sonriendo tontamente durante un buen rato.
Pronto mi teléfono sonó, lo revisé y era la información bancaria de Lucas.
Respondí "ok" y enseguida entré al sistema del banco para hacer la transferencia.
Esta sensación de jú