Sofía esbozó una sonrisa cálida:
—La próxima los invito yo y pidan lo que se les antoje.
Luego se volvió hacia mí:
—María, organiza tu agenda y me avisas qué día puedes.
—¿Lo dices en serio?
—¡Claro que sí! De hecho, hoy me hubiera gustado invitarlos, pero cuando llegué ya estaban terminando.
En medio de nuestra conversación, Jimmy, el asistente de Lucas, apareció con paso apresurado:
—Señor Montero, el vehículo está esperando.
Sofía captó la señal de inmediato:
—Bueno, así quedamos entonces. Co