Capítulo 166: Lugar de refugio.
La sala estaba sumida en un silencio tenso, roto solo por los golpes que venían del estudio. Cada impacto era un latido en el pecho de Mara, cada crujido de madera una puñalada en su corazón. Los segundos se alargaban como horas, y las horas como eternidades. No sabía cuánto tiempo había pasado desde que Joaquín había entrado en el estudio. Podían haber sido minutos, podían haber sido siglos. El tiempo se había distorsionado, convertido en una masa informe de dolor y preocupación.
Mara estaba s