Ante eso, Michael levantó la cabeza de golpe.
Detrás del flequillo que le cubría gran parte del rostro, sus ojos se abrieron de par en par, llenos de incredulidad.
Luego, aquella incredulidad se transformó en algo más profundo.
Algo dolorosamente parecido a la gratitud.
—¿Disculparme? —Los ojos de Ronnie casi se salieron de sus órbitas—. ¿Esperas que me disculpe con ese mocoso?
—Lo acusaste sin tener pruebas. Escuchaste una sola versión de Elena y decidiste que era culpable. Después casi lo mat