Capítulo 90. La noche que el destino les debía.
Esa noche, el pequeño se fue a bañar con su padre, una costumbre que el mismo Bastián había pedido y luego de consultar con el pediatra y obtener su aceptación padre e hijo habían comenzado.
Al volver ambos envueltos en una bata similar Melisa se agacha para recibirlo en brazos, sintiendo el aroma cálido y familiar de su hijo, quien ahora huele igual a su padre.
--Eres todo un jovencito – le dice ella y el niño se siente orgulloso de que lo llamen asi. En unos días seria su cumpleaños número 5