Cap. 84: El rebelde
Con los labios apretados Víctor dirige la mirada hacia un pequeño grupo de hombres que charlan al fondo del comedor. Esos despreciables hombres que no deben sentarse en el frío piso de cerámica roja, ni andar acurrucándose para mantener el calor de sus cuerpos. No. Ellos han creado una zona especial con sillones, cortinas, bebidas, han tomado como propio todo cuanto han hallado. Hasta han reclamado como propia la mayor parte de la comida, dejando unas pocas sobras que reparten al resto. Son una