Cap. 23: Pedido
Aún recostado en la cama a pesar de que la claridad del sol se ha estado filtrando a través de la ventana de la habitación desde hace más de dos horas, Víctor sigue con la mirada clavada en el techo. De hecho, ni siquiera ha sido capaz de dormir unas pocas horas, su mente ha estado demasiado ocupada tratando de decidir si tragarse el orgullo e intentar de nuevo hablar con Elizabeth, o tomar la poca dignidad que le ha quedado y volver a su mansión.
—Creo que fue un error haber venido hasta aquí,