De repente Enzo se me acercó tanto que sentía su respiración en mi rostro, no se porque él me pone muy nerviosa, con sus dedos fue acariciando mis mejillas hasta llegar a mis labios, sentí una electricidad recorrer mi cuerpo.
Sus labios se posaron en los míos y me dio un beso pequeño, creo que al ver mi sorpresa decidió alejarse aunque en realidad a mi no me hubiera molestado profundizar más ese beso.
¿Que cosas digo?
No, no, no
— Sarah tienes que empezar a relajarte cuando te besé, enfrente d