Me di cuenta en ese preciso momento de que tenía que dejar todo eso de lado por ahora.
Mariana era una chica pura e inocente, casi angelical, pero también muy sensible. No podía permitir que mi estado de ánimo la afectara.
Así que cuando los hermanos regresaron, ya había terminado mi sopa y estaba robando un poco del tazón de Sergio.
Era la viva imagen de alguien atrapado justo robando comida, algo que nadie pensaría que haría una persona triste.
Y como estaba robando la comida de Sergio, Marian