Lucien permaneció solo en su oficina mucho después de que la revista se le resbalara de las manos hacia el escritorio. La habitación estaba en silencio. Afuera, Nueva York se movía como siempre. Los autos llenaban las calles debajo, la gente se apresuraba entre edificios, y la ciudad seguía su curso sin saber que el mundo de un hombre acababa de cambiar.
Sus ojos permanecieron fijos en el artículo. "Madre soltera de dos." Las palabras se negaban a abandonarlo.
Volvió a tomar la revista y leyó e