Había llegado la hora de que Chloe y Lucien abandonaran la mansión de la familia Grey. Los sirvientes ya habían sacado su equipaje, mientras el conductor esperaba junto a los autos.
Lucien se volvió hacia su madre antes de marcharse.
—Te quiero, mamá.
Una cálida sonrisa apareció en el rostro de Catherine.
—Yo también te quiero, querido.
Le sostuvo el rostro con ternura y le dio un beso en la mejilla. Lucien sonrió levemente.
Cuando Catherine bajó la mano, su mirada se posó en Chloe. La calidez