RICHARD
Fruncí el ceño en cuanto entré en la habitación. Algo no me cuadraba, y no podía ignorar esa sensación por mucho que intentara disimularla.
La enfermera que acababa de irse… tenía un aspecto extraño.
Se movía demasiado rápido, como si intentara escapar, y para alguien que trabaja en un hospital, ese comportamiento no tenía sentido. Me quedé allí un segundo, mirando la puerta, luego negué con la cabeza lentamente y me acerqué a Marcella.
—Marcella —dije con voz tranquila pero seria mientr