Sam había regresado a su apartamento para esperar a su hermano. Para contarle todo lo que había descubierto. Por Gin sabía que Andrew se estaba quedando todas las noches ahí.
Marcos había hecho una paella de mariscos, pero no le había quitado la vista de encima a Sam. Esa noticia aniquilaría a cualquiera y aunque su mujer poseía una fuerza interna asombrosa, estaba seguro que se encontraba en la cuerda floja.
—Cielo —la llamó Marcos—, vas a desgastar la alfombra persa. ¿Quieres dejar de cam