CAPÍTULO 42: Elegir lados
Desde el suelo, Camilla solo podía mirarlo fijamente, sus sollozos desaparecidos, tragados por el terror. No había marido aquí. Sin protector. Solo un hombre que la veía como un problema a controlar.
Sebastián se dio la vuelta, se sirvió otro whisky con una precisión tranquila. La tormenta había pasado, dejando solo una claridad fría y aguda.
"Aléjate", dijo, su voz baja y mortal. "Límpiate. Toma tus medicamentos, estás embarazada de seis meses, por el amor de Dios. Co