CAPÍTULO 127
Ese pensamiento hizo que su estómago se apretara. Luciano. Dios, ¿qué le había dicho ella en ese balcón? Ella le había echado sus errores en cara mientras apenas reconocía los suyos. Ella había estado tan enojada, tan herida, tan convencida de que su traición era peor que la de ella.
Ahora Elena estaba muerta, y Aria ni siquiera sabía si él volvería.
A las 4:15 p. m., la puerta se abrió. Lucian se paró en la puerta, y el primer pensamiento de Aria fue que así era como se veían los