Punto de vista de Sarah
Sentí que la copa de champán en mi mano se iba a romper por la fuerza con la que la apretaba. Estaba de pie junto a los ventanales del apartamento de Alex en el centro, viendo cómo las luces de la ciudad se difuminaban entre mis lágrimas de rabia. Sobre la mesa de centro, detrás de mí, había revistas sensacionalistas desplegadas como si fueran pruebas en la escena de un crimen.
"La Fundación Stark anuncia una revolucionaria iniciativa de salud mental", decía un titular.