33. Preparativos.
Había olvidado por completo mi promesa para acompañar a Christian a comprar su traje y el vestido de Dalia hasta que en vez de dirigirnos al día siguiente a la oficina fuimos a una de esas tiendas costosas que solo había visto en películas. En el exterior nos encontramos con Dalia, quien iba acompañada por dos amigas, Claudia y Mariana.
- Hola, Dalia. ¿Estás lista? -la saludó Christian. Yo me mantuve en silencio, esperaba que la presencia de sus amigas la hiciera olvidarse de mí.
- Por supuesto