Mundo ficciónIniciar sesiónLa recepcionista del hotel apenas y nos miró al entregarnos la llave con su mano arrugada decorada por uñas postizas del tamaño de garras. Sólo quedaba una habitación disponible, algo de esperarse cuando uno no tiene reservación. Christian sólo llevaba su teléfono y cartera, yo las escasas cosas que logré agarrar al salir de casa. Una parte de mí quería regresar a casa, conseguir una muda de ropa y mi bolsa, pero alg







