Mundo ficciónIniciar sesiónUn paisaje que te dejaba atónito estuvo debajo de mí todo el tiempo.
Las tripas se me revolvían al ver la altura a la que volábamos, acercándonos a la ciudad que se dibujaba a la distancia. Jeorg y Yaroit no dijeron palabra durante todo el trayecto, ya que después de escuchar la alarma que venía de sus pequeños dispositivos, hasta la amable y dulce chica se mostraba fría, preocupada y pensativa y el hombre, sentado inm







