Eli estaba sin creer lo que había escuchado, se había puesto pálida. No imaginaba que Dante la hubiera citado para decirle aquello, lo miraba indecisa, sin palabras.
—¿Me has querido ver para esto? — preguntó la joven, soltando las palabras.
—Eli, no quiero estar separado de ti. Hemos estado un año alejados. — exclamó. —Sé que he hice daño, que no te apoyé. Pero debes entenderme, yo no tenía miedo a perderte.
—Ambos cometimos errores, los dos. — corrigió. —Pero tú debes estar con Carolina, el