Mundo ficciónIniciar sesiónEl teléfono estaba mudo completamente. Ahora era el turno de él, por supuesto.
Y así lo supuso Alexa, mientras se pasaba una mano por la mejilla derecha, ahora enrojecida.
También debía librar sus batallas, aunque éstas no implicasen sacrificar algo más allá que su simple vida de joven. Si, el incendio también se había instalado en la apacible sala de los Bell.
El incendio provocado por él.
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