—Jesús, qué caliente —gruñó Len, apuntando su polla a mi cara y acariciando el monstruo baboso mientras disparaba semen hacia mis labios.
—Muévete —gruñó Xavier, apartando a Len y llenándome la cara de polla mientras Xander llenaba mi coño con su propia carga.
—Joder, no pude esperar más, pero no te preocupes, esposa. Te follaré pronto. Chupa mi polla mientras tu culo espera —prometió Xander, haciendo que gimiera alrededor de su polla mientras mi coño me traicionaba.
No pude evitarlo. Xavier y