Mundo ficciónIniciar sesiónJanet se giró hacia él cuando Vincent llegó a su dormitorio, el único lugar de la casa donde aún no la había reclamado.
La realización lo irritó.
—No puedes resistirme, ratoncito. Acepta tu realidad. Quieres esto —dijo, más severo de lo que pretendía.
—¿Crees que puedes decidirlo todo por mí? El odio es tan fuerte como el amor, Vi







