Mundo ficciónIniciar sesiónÉl le separó las piernas con fuerza, tensando sus músculos, pero Judith amaba el estiramiento.
Verlo sumergirse con voracidad, su lengua azotando su clítoris con furiosos lametazos, le daba a Judith un subidón. El subidón de poder se intensificó cuando él empezó a chupar su clítoris dentro de su boca con una fuerza de vacío brutal que lo hizo hincharse y palpitar.
«Dios







