Valentina lo mira a los ojos mientras las lágrimas se deslizan por su mejilla una tras otro. —de verdad lo lamento
—¡No te creo nada!— su voz es temblorosa
—Valentina he estado atormentado, pero... Se que actúe mal, dame otra oportunidad
—estas muy equivocado— retoma aire —la oportunidad la tenías cuando lo volvimos a intentar
—¡Carajo Valentina! Deja de odiarme, también era mi hijo aunque soy el mayor culpable de lo que te paso, no puedes estar con ese odio toda tu vida
—¡Pues si no te gusta,