Adele Smith
—El costo de el almuerzo de ayer ya está en su cuenta señor. — Informo dejándolo con la boca abierta y salgo sin darle tiempo de gritarme, las cosas no siempre se van a hacer a su manera.
Salgo de la oficina algo perdida camino hacia afuera y está saliendo un chico, de un servicio de entregas a traer un paquete.
—Hola necesito un favor. — Le digo con las manos juntas.
—Claro preciosa el que tú quieras. — Me dice sonriendo ampliamente
— ¿Dónde queda el restaurante Papaya?—
—A quince