— ¡Maldito imbécil! Ya me encargaré de ti. —Nicolás estaba que temblaba de furia al ver cómo Adele y Ernesto salían tomados de la mano del hotel, Lo que está a la vista no necesita anteojos esos dos están en una relación más que de trabajo.
Conocía lo suficiente a Adele para saber que se iría después que discutieron, así que se quedó esperando en su auto para seguirla y saber dónde vivía ella y su hijo, ¡solo esperaba no haberse equivocado y que la pareja se fuese a un hotel!
Los celos se h