Adele Smith
Nicolás, avanza a paso rápido sin esperarme, los malditos tacones altos me haces resbalar un poco al correr literalmente tras de él.
Se sube en el auto y desde adentro me abre la puerta del copiloto y pregunta — ¿Qué esperas para subir?—
Definitivamente del Ni, dulce y amigable que conocí en mi niñez no queda absolutamente nada, me subo sin titubear, y mis pies protestan del dolor por la tortura de los zapatos solo puedo pensar en mis pies ahora mismo, mañana tendré ampollas.
Maneja