Mundo ficciónIniciar sesiónEchando pestes por la boca, Mel entraba a la habitación.
Ian lo hacía detrás de él.
-Lindura no estés enfadado-
Sin esperarlo, Ian recibió un puñetazo haciendo que trastabillara.
-Joder-
Siendo hábil, logró sujetarse del mueble que tuvo más a mano.
-¿¿Qué no esté enfadado??- increpó el moreno -¡¡Tres veces, Ian, te me vini







