Un mes dio paso a dos y luego a tres. Luego pasó un año. Un año se convirtió en dos y tres. Habían pasado más de tres años desde que William la besó en los labios. Él la llamaba "Mi Rosa" por sus mejillas rosadas. Carol dejó de frecuentar el malecón de Eastie para informarse sobre algún reporte de algún barco hundido, cansada de tomar el ferry de ida y vuelta, de cruzar las mismas aguas que cubrían el cuerpo de su marido.
Algunos de sus amigos pensaron que era un poco extraña debido a su fascin