DIÁVOLO III. CAPÍTULO 31. Cuarenta y tres mil doscientos minutos.
DIÁVOLO III. CAPÍTULO 31. Cuarenta y tres mil doscientos minutos.
Y la decisión era imposible, Aurelio lo sabía, así que sus ojos se humedecieron mientras negaba.
—No voy a matar a mi hermano, maldito infeliz de mierda, ni…
Y entonces todo lo que se escuchó fue el disparo seco, brutal, y el eco sordo de Percy cayendo al suelo.
—¡NOOOOOOOOO! —gritó Aurelio y abrió los ojos de golpe, empapado en sudor.
Se incorporó bruscamente, jadeando, y miró alrededor buscando a alguien, algo, que le asegurara