DIÁVOLO III. CAPÍTULO 10. Un hombre bien vigilado
DIÁVOLO III. CAPÍTULO 10. Un hombre bien vigilado
Percy lo miró, incrédulo y dio un paso atrás con frustración, mientras aquel peso en su estómago se volvía más tenso.
—Eres un idiota —fue lo único que dijo antes de largarse de allí, pero aun con el accidente las cosas no iban a parar allí, porque Serena estaba más decidida que nunca a volver a la ceremonia y se negó a ir al hospital.
Volver a la ceremonia, saludar, y luego esperar fuera de la oficina de Grayson, mientras todo el desastre se de