126.
SOPHIE
Despierto y lo primero que noto es el silencio.
Pero no es el silencio suave de la madrugada ni el murmullo lejano de la casa despertando. Es un silencio profundo. Completo. Sin pasos pequeños corriendo por el pasillo. Sin el llanto intermitente de Love reclamando atención. Sin la voz de Max preguntando si puede desayunar cereal aunque todavía no sea hora.
Abro los ojos lentamente, desorientada.
La luz entra por la ventana con una claridad que me dice que he dormido más de lo habitual.