Alena
Después de que Julia y yo revisáramos el caso de Jameson, aceptó defenderlo, pero dejó claro que no prometía que su sentencia pudiera reducirse con éxito.
—Gracias —dije, mirando alrededor de la mesa del comedor para decidir qué plato empacar para Asher. Elegí uno al azar y lo metí en una bolsa.
—Voy a ir a mi oficina en Australia para trabajar en el caso de Jameson —dijo Julia, levantándose de su asiento.
Me sorprendió escuchar que se iba tan pronto.
—¿Te vas?
—No me malinterpretes, cari