Ryan
¡Señor! —gritó Kate irrumpiendo en mi oficina mientras tiraba un papel sobre mi escritorio—.
¿Qué pasa?
Me acercó el papel a la cara, despertando mi interés. Tomándolo de sus manos, leí su contenido.
¡¿Qué?! —grité, levantándome de un salto—. ¿Es correcto?
Sí.
Pero cómo... la empresa iba tan bien hace semanas. Según el papel que tenía en las manos, habían sacado una enorme suma de dinero de la caja fuerte de la empresa y eso era todo lo que habíamos conseguido para pagar a los inversores.