CRISTINE FERRERA
—«Mañana a las 9:00 paso por ti» ¡Baboso! ¡Lo dijiste como si viviéramos lejos el uno del otro! —exclamé torciendo los ojos y dándole un manotazo a Luca que salió adormilado de la habitación de uno de mis niños, abrazando uno de sus dinosaurios de peluche—. ¡¿Cómo pude olvidar que estás viviendo en mi departamento sin pagar un quinto?!
—Eliot también… y a él no le dices nada —contestó en un bostezo.
Desde que Eliot era el «niñero», se había quedado cada noche en el sofá, aunqu