CRISTINE FERRERA
—Dime, Berenice, ¿en qué te puedo ayudar? —pregunté con cordialidad y una sonrisa fingida, una vez que entramos a mi oficina.
—Creo que la verdadera pregunta es: ¿En qué puedo ayudarte yo a ti, Cristine? —La confianza en ella misma era sorprendente, pero de igual forma su sonrisa era muy rígida. Entonces mostró la carpeta que tenía debajo del brazo, era la misma que había compartido con Eliot—. Tengo entendido que tienes un problema con tus modelos, se amotinaron, y por suerte