LUCA MAGNANI
Me asomé lentamente al sofá y lo que encontré fue una pequeña rubia con la mirada llena de brillo y mordiéndose los labios. Me recargué en el respaldo y me sentí orgulloso de Bennet, era obvio que había hecho un gran trabajo el bastardo.
—¿Feliz? —pregunté levantando una ceja y luciendo una media sonrisa. Como respuesta, Jimena se levantó de un brinco y me abrazó, rodeando mi cuello con tanta fuerza que pensé que me asfixiaría.
—¡Fue maravilloso! ¡Fue el mejor sexo que he tenido e