TOM BENNET
—Hay que llevarla a la sala de recuperación… —dije apartando mi atención por un momento, listo para quitarme todo y ser yo quien la acompañara toda la noche.
—Yo me quedaré con ella —atajó Sofía con los ojos aún brillosos, como si las ganas de llorar no la hubieran abandonado—. Ella haría eso por mí, me cuidaría toda la noche. Lo sé, lo hizo un par de veces.
Sonrió con una profunda tristeza. Sabía que nuestros en el quirófano no eran una certeza total de la recuperación de Jimena, h