JIMENA RANGEL
—Hiciste un maravilloso trabajo con Derek. Pasó la noche y no solo eso, se comporta como si nada le doliera —dije asomada entre las puertas, espiándolo. Al principio tenía miedo de que se fuera a lastimar, pero después me quedé conmovida por el amor que derrochaba por su mujer.
—No fui yo —contestó Bennet detrás de mí, desconcertándome con su respuesta—. Si actúa como si nada le doliera es gracias a esa pelirroja.
Volteé hacía él, ladeando la cabeza, sin poder comprender bien a