Mundo ficciónIniciar sesiónDEREK MAGNANI
—Pensé que me odiabas… —susurré posando mi mano sobre la suya, presionando las heridas abiertas de su palma contra la de mi pecho, dejando que nuestra sangre se mezclara. Entonces sus hermosos ojos regresaron a mí.
—Odio lo que estás haciendo. Odio que me dieras la espalda cuando te busqué. Odio que lastimes a gen







