DEREK MAGNANI
— Me alegra ver qué las circunstancias no te depriman —dije con una suave carcajada—. En mi caso no puedo más que decirte que estoy enteramente feliz de estar con tu familia, Cristine es… fascinante, y los niños son un encanto, ni siquiera parecen tuyos.
—¡No los toques! —gritó furioso, perdiendo el control, esforzándose por alcanzarme, adhiriéndose a los barrotes con tal de llegar más lejos.
—¿Sabes? Llegué a la conclusión de que tanto Cristine como yo merecemos algo mejor. Sloan