BERENICE SPOTI
Pasé toda la noche dando vueltas en mi cama, no podía dejar de pensar en ese maldito beso que me había dado Luca y sus palabras. Por un lado, estaba consciente que un hombre como él tenía la suficiente habilidad para envolver con las palabras, por otro lado, ¡¿cómo resistirme cuando se trataba de alguien tan atractivo y peligroso?! Una voz dentro de mí me decía: ¿Y si nos dejamos llevar y nos quemamos un poquito en su infierno? Podemos irnos cuando queramos, cuando el calor se vu