—Ábreme la puerta, Ara —susurró Jason mientras yo buscaba la llave en su bolsillo trasero.
Estábamos parados afuera de la puerta. Me llevaba en brazos mientras yo intentaba agarrar la llave. Una vez que lo tomé, lo saqué. Se inclinó más hacia la puerta y la abrí suavemente.
—Puedes bajarme —susurré, pero él sacudió la cabeza firmemente mientras entraba y cerraba la puerta de una patada.
—Oh, ustedes han vuelto —me puse rígida al escuchar la voz de Ethan y mis mejillas se tiñeron de rojo por la