"Me gustaría mucho que vinieras", dijo ella mirándolo.
Contuvo el aliento; sentía que podía perderse en sus ojos. "De acuerdo. No puedo quedarme mucho tiempo, pero pasaré sobre las seis."
Amara sonrió como el gato que se comió al canario. Asintiendo, soltó su brazo y dio un paso atrás. Al hacerlo, Cross por fin sintió que podía respirar con normalidad.
"Te traeré algo de comer. Nos vemos luego", dijo con una dulce sonrisa.
Se alejó con paso despreocupado, moviendo las caderas al caminar. Él int