"Por favor, déjame follarlo..." gimió Kira por millonésima vez.
A su amiga Chelsey ya no le hacía gracia la actitud de princesa mimada de Kira. Le había dicho que no cada vez que Kira se lo pedía; esta vez no sería diferente.
"No, ahora o cumples nuestro trato o te vas", le dijo Chelsey con firmeza.
Kira hizo un puchero y puso los ojos en blanco. Era evidente que no se saldría con la suya, pero no había llegado tan lejos en la vida permitiendo que otros la limitaran. Tomó una camisa de la cama