Nunca había perdido una apuesta en mi vida.
Ese pensamiento resonaba en mi cabeza mientras estaba de pie en las pilas tenuemente iluminadas de la biblioteca universitaria, con la espalda presionada contra una estantería de libros y los brazos cruzados con tanta fuerza que me dolían.
Liam Carter se apoyaba contra la estantería opuesta, con los brazos cruzados en un espejo de mi pose. Alto, de hombros anchos, cabello oscuro que caía sobre su frente de forma perfecta. Y una sonrisa arrogante que m